MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
la aristolochia baetica es bella

lunes, 16 de mayo de 2011

Greenger & Red


Greenger & Red

Ella le dijo...

- Eres dueño de tu sed, Red...

...y bailaron hasta deshidratarse.


jueves, 12 de mayo de 2011

Par de ellas...

jordanita globularis


zygaena...

Tal que bombones alados, y por todo azúcar, tu sensibilidad. Siempre más importante que la de los isos. Porque al fin y al cardo, ¿quienes son isos para arrogarse sensibilidad alguna?.


lunes, 9 de mayo de 2011

exuvia


exuvia

Uno se deja la piel, y listo:
Sigue siendo uno.

pariéndose

Parirse a uno mismo antes que otros te pongan a parir, tiene sus ventajas.

domingo, 8 de mayo de 2011

cuernos de cardui


cuernos de cardui.

Cantosos.
Pero tan frágiles como Joselito: El de la voz de oro.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Frikosal, Pink, Pulmones, Chicles, Turistas...


192.2 Kb de ortóptero soñando en chicle

Es diferente ¿a que sí? no medirá un centímetro de largo, y ya apunta maneras, el pequeño. Cuando lo descubrí me recordó a la TOMISUS ONUSTUS en su versión rosa, una versión que vi por primera vez en el blog de Frikosal, y que al día siguiente pude disfrutar en el campo, hasta en tres ocasiones.

He estado buscando en el blog de Frikosal una primera edición de esta Tomisus, pero después de visitar TODO SU CATÁLOGO DE INSECTOS Y ARAÑAS solo encontré el enlace anterior. Invito a consultarlo, porque no os dejará indiferentes.

"Ahora que yo me vengo a los insectos, tú te vas a las estrellas, canalla", le comenté una vez. Lo que nunca le he comentado, y porque no había reparado en ello, es la influencia que ha tenido en mi, como fotógrafo. Y yo que pensaba que sólo estaba influenciado por algunos pintores renacentistas y/o barrocos. Qué cosas... Las influencias son así: un buen día respiras una molécula de oxígeno y cuando te quieres dar cuenta tus pulmones han cambiado de color.

Ahora me pregunto qué habrá influenciado a éste diminuto ortóptero para adoptar su color, y aunque supongo que será el nutriente, no descubrí planta alguna en el entorno que me pusiese sobre la pista. ¿Se habrá zampado el chicle de un turista aburrido?, pensé. A lo mejor se ha manducado a la víctima en su turística integridad...

También me llamó la atención, y mucho, la pasividad que mostró mientras tomaba las imágenes, y en contraste con el comportamiento nervioso, huidizo, con que suelen actuar estas crías de saltoncillos.

Amén.


lunes, 2 de mayo de 2011

Moscapola


Moscapola

Decididamente, iso 200 en malas condiciones de luz natural no son óptimos para estas tomas. Sigo en pruebas con el nuevo equipo.

viernes, 29 de abril de 2011

Típulas en diversión.


Típulas en diversión.

Querido diario:

Ayer pude probar durante unos minutos un sigma 105mm. que me prestaron y con mi nueva cámara negra y grande.

Encontré a un Carpocoris mediterraneus que me miró mal, a una mosca escorpión que me miró peor, y a estas típulas que, bien mirado, no estaban como para mirarme a mi, así que aproveché el momento para mirarlas yo y hacerlas unas tomas sin miramientos.

Mira, miento: tuve cuidado de no espantarlas, y cambié la cinta casete de saetas por otra de Cecilio y su órgano; música esta, creo, más apropiada para mimetizarse entre insectos divertidos.

Aún estoy tomando el pulso al equipo (fotográfico) pero en general creo que puede darme alegrías y una vez me compre el disfraz de naturalista profesional.


PD: Se trata de un recorte; aprox, el 50%. La imagen está convertida a jotapegé a partir de un nef/raw que no he tocado nada. La edición en PS lleva pelín de máscara de enfoque, pero casi que no habría sido necesario. Es por vicio.


jueves, 28 de abril de 2011

¿Ruina?



Ruina

Reina en la ruina
Despierta en mi ventana
la verde rama.


lunes, 25 de abril de 2011

Ibis Eremita & Co.

Está de vuelta, y parece que quinientos años después de su desaparición, en Europa, lo hace con ganas de quedarse. No reaparece por amor al terruño, conste, sino por el esfuerzo de algunos naturalistas y el dinero de los contribuyentes. No voy a citar aquí los euros invertidos, pues es posible que alguien se echase las manos a la cabeza y empezase a despotricar, tal y como está el patio. Pero no se asusten: la juerga de los Ibis no ha costado ni el 0,1% que cuesta la ficha de un jugador de fútbol de mierda.
Perdón por la cagada. Estoy un poco cabreado, y cuando estoy así, cabreado, a veces también excreto esa y otras heces.

ibis y cuervo

La imagen está tomada con la lente de mierda que acompaña a la nueva cámara que he comprado. Hay quien dice que, para su precio, no está mal. Yo, después de probarla mucho, me permito decir que he visto lentes mejores -mucho mejores- montadas en en cámaras bridges. Y no es una exageración.
Y dejo aquí el temita de la lente porque, de no hacerlo, podría convertir esta entrada en una diarrea.

Esteeeee... ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!. El Ibis Eremita -Geronticus eremita- es feo de cojones, dice mi señora. A mi no es que me parezca guapo, pero me emocionó muchismo encontrarme con tres de los séis ejemplares anidados, las tres hembras, y empollando los huevos con una elegancia que para sí quisiera cualquier estrella del fútbol de mierda.

De las muchas imágenes que cagué tomé he seleccionado esta porque resume bien lo que está ocurriendo en Vejer de la Frontera y una vez llegados los nuevos vecinos. La grajilla -Corvus monedula- observa extrañada, recelosa, indignada..., a la Ibis vejeriega. Y su actitud me recordó un comentario que me hizo una mujer, codazo mediante, al ver como unas mil cigüeñas revoloteban sobre nuestras cabezas una vez habían atravesado el estrecho: "Por si no fuéramos pocos, y ahora vienen estas..."

Si les apetece, pueden ver a los ibis un poco más animados en ÉSTE VÍDEO.


miércoles, 13 de abril de 2011

Esa cámara grande y negra.


Tiene que hacer unas fotos de la hostia, tú. Y el objetivo se le ve bueno; bien gordo. Seguro que hace unos zooms que te cagas, colega... ¿Y hace películas, o algo...?

Estas y otras sabias apreciaciones vengo escuchando desde hace una semana, pues he adquirido un cuerpo de cámara nuevo, y una lente, pichís, pichís...
Mi nuevo equipo, eso sí, es mucho más cantoso. ¡Que se note..!

zerynthia rumina

El tamaño pone mucho, sí. También la marca. Mi nueva marca se marca unos solos en la correa que no existe ave que iguale su trino. Tengo que cambiar esa correa. Y el logo. La voy a pegar un tuneado que cuando termine va a parecer la que me regalaron juntando platinas del chocolate.
A ver si es posible que así me dejen en paz. Qué cruz...

zerynthia rumina2

He dispuesto de poco tiempo para probar la novedad, y aún tengo que ir haciéndome con su buen comportamiento. Dignificarme para dignificarlo. Empezar, casi, de cero. Toqueteando botones para exprimir sus posibilidades y en mi cruzada por la luz natural. Una cruzada en la que no existe más infiel que evangelizar que uno mismo. Amén.

zerynthia rumina y coleóptero

Las dos primeras imágenes están tomadas con el equipo nuevo; grande y negro; con zoom laxante y soprano de serie. Las dos últimas están tomadas con el equipo antiguo. Ese que, cuando me veían pasar, dormía sonrisas y despertaba miradas de conmiseración.

zerynthia rumina

Uno, que también es un poco conmiserable, se conmisera con Zerynthia rumina. Observo, de año en año, ejemplares más escuchimizados, cuasi exangües; de estructura tan perjudicada que podrían ser confundidos con un ayuntamiento cualquiera. Sólo el olfato hace distinguir que uno se encuentra ante un lepidóptero, y no ante un consistorio. Y es que la consistencia del olfato, como la de la lengua, permite que diferenciemos entre olores y aromas.



lunes, 11 de abril de 2011

Me voy a correr...



Es lo primero que me vino a la cabeza cuando hace unos días capturamos éste mega-espárrago: Me voy a correr una maratón de aquí a la cocina y con esta monstruosidad que semeja antorcha olímpica.
Dicho y hecho, portamos el espárrago alternando en carrera el testigo e hicimos una ejemplar tortilla de tres huevos.

viernes, 8 de abril de 2011

El aerohuerto de mi cuñado.


Que no es por capricho, me asegura, sino por adaptarse a los tiempos que corren. Y aunque insisto en que un aeropuerto no puede ser buen negocio en un pueblo tan pequeño, él se encoje de hombros -como en la más convencional de las novelas- y me dice ¿no crecieron antes las lechugas y los pepinos, los terneros que pastaron en estos prados, y tú mismo creciste comiendo ternera con tomate...?



Ingenio no le falta: Ha habilitado el silo de pienso para pollos como torre de control y sus comederos son ahora balizas. La pista de aterrizaje, una extensión árida cuyo final apunta a la torre de la iglesia, antes sirvió para que los intermediarios se lucrasen con las hortalizas que en ella se regaron. Lo que fueron cochiqueras ahora servirán para el resguardo de los aviones, y es que mi cuñado supo aprender que del cerdo se aprovechan hasta los hangares.

Ven, me apremia, y le sigo. Camina rápido, braceando orgulloso para mostrarme en detalle las instalaciones, pronunciando con hortelana pulcritud la ene seguida de la ese, ambas bien instaladas en su verbo, madre siempre dijo que ser pobre no está reñido con ser limpio, y por eso seguimos siendo pobres, por no reñir.
A veces me pierdo en su oración, pues mi cuñado habla tan rápido como camina, pero si me detengo encuentro el rastro, y me instalo en su huella.



Y va soñando en su camino con los establos hormigueados por pasajeros y azafatas, suelos encerados y último aviso para el vuelo con destino a Tombuctú ding dong. Tanta pasión, carrera y braceo pone en su relato que antes de llegar al final de la pista ya ha emprendido el vuelo. Siento vértigo y me dejo caer al suelo para aferrarme a un terrón. Sólo mi curiosidad hace que abra los ojos, y entonces puedo verlo sorteando, con buen aire y maestría, la espadaña de la iglesia.

Nota:
Aunque desvelado, dedicado a Ramón García Durán.


lunes, 21 de marzo de 2011

Cuando el viento sopla.

Despídete del niño acunándole en la copa de un árbol; cuando el viento sople
la cuna se columpiará, y cuando la rama se rompa la cuna caerá.




Buscando información sobre esta novela gráfica, encontré el poema con que su autor, Raymond Briggs, inicia un cuento para adultos que deberíamos ser capaces de asimilar, y para intentar contárselo a nuestros hijos.

Es un poema que no recordaba, pues leí su primera edición en castellano hace casi treinta años. Desde entonces, el viento ha soplado en mi entorno barriendo muchas vidas, alterando otras, y entristeciendo todas. El viento ha soplado de manera silenciosa: incolora e inodora; no tanto así, insípida. Para tomar fuerza, éste viento no necesitó del impacto nuclear que se describe en la novela -y que Jimmy T. Murakami animaría en la película homónima-. La fuerza le vino a éste viento, -mortal, devastador-, a tenor de inyecciones de dinero y desinformación en zonas deprimidas, o cuyos recursos se han ido desestimando en un mundo en el que valoramos más el último modelo de teléfono móvil que el aroma fresco de una manzana.

Aparte del carácter lacrimoso de esta obra -lacrimoso, a poco que usted conserve un ápice de sensibilidad- me llamó la atención la base documental de la misma: los folletos informativos con los que el gobierno británico -entiéndase, cualquier gobierno- recomienda protegerse de un ataque nuclear; -entiéndase, si quiere entenderlo, fuga radiactiva-.

Supongo que no hay que estar muy informado para entender que cualquier gobierno es capaz de publicar la bobada más insensata -y en esta novela existen ejemplos notables- con tal de sostener lo insostenible, cuando no de defender intereses ocultos, posiblemente relacionados con el engorde de cuentas de crédito, más que con el interés general. Generalmente, a mi me interesa más ver engordar manzanas, ya digo.

Es seguro que la lectura de esta novela, o la visualización de la película, no contribuirá a que su hijo disfrute del aroma fresco de una manzana, pues puedo asegurarles que muchos de ustedes -siento parecer arrogante- jamás lo disfrutaron.

Lo que no se conoce, se ignora, y lo que se ignora, se aleja cada día con la fuerza del viento: silencioso, inodoro, incoloro, letal.

A pesar de todo, buenos días.

jueves, 24 de febrero de 2011

¿Hiciste tu buena acción de hoy...?


¿no...?



Pues vete a la cama tranquilo enviando un correo de cariño y amistad al departamento de relaciones públicas de National Geographic.

Se encuentran tan solos...

National Geographic Press Room

Yo les he enviado éste...

Is this the nature of dreams in National Geographic?

Is this the nature of your dreams?

stop this nonsense!

Y he acompañado el correo con un cromo, para que se diviertan...


Si el enlace no abre tu panel de correo, puedes copiarlo...

pressroom@ngs.org


miércoles, 23 de febrero de 2011

contra la comercialización de insectos.razonando.


Ayer, ya es pasado.
Hoy os ofrezco una serie de enlaces en los que distintos colectivos y organizaciones expresan su punto de vista acerca de la comercialización de cadáveres de insectos, las consecuencias pedagógicas que conlleva, y las alternativas a un comercio cuya utilidad científica se entiende obsoleta.
  • Para comprender el porqué la comercialización de insectos por parte de RBA editores, el diario El Mundo y National Geographic debería interrumpirse:
La mala educación (WordPress)
  • Ciberacciones:

Cualquier contribución para enriquecer esta lista o ideas para simplificar las acciones y hacerlas más efectivas serán bienvenidas.

martes, 22 de febrero de 2011

el mundo, los bichos, y national geographic

En la anterior entrada recibí un comentario de Erna Ehlert. En el mismo me remitía al blog A través de mi visor, y en el cual Silvia, con acierto, enlaza una NOTICIA publicada en la plataforma Biodiversidad Virtual.

La noticia dice que la colección de cadáveres de insectos ha sido retirada del mercado.

Por un momento sentí cierto sosiego; sobre todo por entender que, con el fin de éste comercio se ponía fin al aspecto más negativo del mismo: sus nefastas implicaciones educativas.

El caso es que no me gusta publicar nada sin antes contrastar las cosas -tengo esas rarezas, pues no soy periodista...-. Antes de editar algo en mi blog, quise cerciorarme de que la colección seguía a la venta, y así pude verlo en esta imagen. Una imagen que vi entonces y que acabo de capturar hace unos minutos.


Pueden comprobar AQUÍ que la publicidad sigue activa.

Como la imagen por sí misma no prueba nada me he tomado la molestia de telefonear al número de atención al lector que anotan al pie.

902 99 61 00

Pese a que el número figura como teléfono de atención de El Mundo, una grabación me advierte que he comunicado con el periódico Expansión, y que por mi seguridad y la suya, la conversación será registrada.
Perfecto. Ellos deben guardar esa conversación, y que ha sido registrada entre las 11:25 y 11:30 de hoy, 22 de febrero de 2011.

Hago saber al operador que me atiende que estoy interesado en dicha colección. Para estar seguro de que comprende a qué colección me refiero, dejo claro que en ese momento la estoy viendo en su web, que se trata de bichos disecados, y le aporto otros detalles más. Ahora pregunto por la posibilidad de suscribirme para recibir cómodamente los cadáveres en mi casa -ironía esta que en realidad me ahorro-, y el operador me comenta que, al no ser yo suscriptor de alguna de sus publicaciones, sólo podrían remitirme los cadáveres atrasados.

Debo entender, entonces, que un suscriptor de El Mundo -u otra de sus pompas fúnebres-, sí puede seguir recibiendo los ejemplares programados para próximas matanzas.

Al menos que El Mundo -y/o National Geographic, como cesora de la marca- confirme la retirada de esta colección, y si a mi no se me ha escapado tal noticia, ellos siguen vendiendo sus bichos. Tan bonitos, tan brillantes, y tan muertos...

-ÚTIMA HORA-

Finalmente se ha comprobado que la noticia que daba por finalizado el asqueroso comercio de cadáveres, no es cierta. Me lo acaban de confirmar Antonio Ordóñez y Jordi Clavell -Biodiversidad Virtual-, y una vez alertados por mis averiguaciones.

A ellos, agradecerles el mucho tiempo que dedican a la difusión por el amor a la naturaleza y a su documentación.

A título personal, sugiero lo siguiente:
BOICOT
Al diario El Mundo, a RBA editores, y a National Geographic.
-a éste último, por obviar a quién y para qué cede sus derechos de imagen- .


sábado, 19 de febrero de 2011

bombones muertos

irrational terrorific

No hace mucho comentaba como en mi infancia mataba el rato matando bichos. No es que matase demasiados, pero hoy pienso que matar a uno ya es mucho matar.

Recuerdo como mi primer contacto con una asociación naturalista fue a través de un compañero de colegio, hoy reputado fotógrafo que colabora con distintas publicaciones nacionales y bárbaras; National Geographic, entre ellas. Otro compañero de colegio me había introducido, no mucho antes, en el gusto por el paseo, la observación y, por último, en la captura, sacrificio, y disección de insectos. Deseo ahorrarles el cuento sobre los distintos métodos, gases y alfileres utilizados para convertir a un ser vivo en un objeto inerte; un brillante despojo que pasaría a abultar la colección de cadáveres con que el preadolescente que fuí presumiría ante sus amigos, y correría, aterrorizadas ellas, a todas las niñas del cole. Qué gritos pegaban, las pobres, cuando al abrir aquellas cajas de bombones en las que reunía mi colección, descubrían la masacre.

Tanto mi madre como mi padre siempre reprobaron mi afición por las cámaras de gas y los estoques, intentando hacerme entender que cualquier ser vivo, sea planta o animal, sufre con la tortura. Pero todos los niños sabemos que los padres no conocen una mierda de la vida, por lo que no les hice mucho caso. Al menos, -pensarían-, el niño pasea. Y no fuma.

Tuve que conocer a esos chicos de la asociación naturalista para comprender la diferencia entre la belleza inimitable de un ser vivo y el brillo mortecino de un escarabajo estoqueado. El primer día que acudí a su local de reuniones, lo hice acompañado de mis cajas de bombones con bichos muertos. Había decidido regalar mi colección a la asociación, y pensando que sería admirado por ello: tantos paseos, gases y estocadas tendrán una recompensa, seguro. De esta me hacen presidente, como poco.

Puedo dar gracias a que no me echasen de allí a patadas. Ni siquiera me insultaron, ni recriminaron mi actitud. Sólo recuerdo que sus expresiones faciales eran de tal tristeza, que al punto supe que aquellos campos de exterminio en miniatura no apetecían a nadie. Al menos parece buena persona -pensarían-, y pasea. Y no fuma.

Al menos, aquellos niños que fuimos, paseábamos. Al menos, antes de matar, conocíamos lo que era la vida, y aunque no entendiésemos su significado ni respetásemos su natural devenir. Al menos, nuestros padres no nos regalaban coleccionables con seres vivos muertos a 7,95 la pieza.

RBA editores, National Geographic y el diario El Mundo hoy hacen posible que los niños no salgan a pasear -no fuera que se se torciesen un tobillo, las criaturas- y comercializan una colección de bombones muertos bajo un lema retorcido:

descubre auténticas maravillas de la naturaleza.

Si quieres descubrir otra verdad, te invito a leer un COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ENTOMOLOGÍA


jueves, 17 de febrero de 2011

palabras en silencio

actagenus sp

Mientras la nieve sigue contribuyendo a que la primavera se reponga de tanto invierno, uno dedica su tiempo a leer, atizar el fuego de la chimenea, pasear para ventilarse el olor a leña quemada y tomar una tisana, al regreso.
También hay tiempo para la reflexión, para hablar en silencio consigo. Uno de los temas más recurrentes que trato conmigo, es el de la amistad; y siempre termino pensando que se follan demasiadas palabras intentando oxigenarla, y pocos leños para alimentar la llama.

Quizás es que no siempre entendamos el valor y significado de una palabra.

viernes, 11 de febrero de 2011

cucuruchos en un amén

cucuruchos

para justificar la publicación de esta imagen quise y empecé a escribir sobre mi fobia hacia los helados en cucurucho, su relación con unos versos de quevedo y la influencia de estos en calderón y su gran teatro del mundo. De ahí me vinieron al magín aquél beso que me turbó pinito del oro cuando chiquillo, y las horas que pasé en la caravana de los payasos del circo price, la vocación que en mi despertaron y el trauma que me supuso saber que, de consagrar mi vida a los afeites y la farsa, a mi muerte sería enterrado sin alma, sin honores y con unas paladas de desprecio.

Pero no puedo. No puedo porque, es ver la imagen, y en un amén se me saltan las delicadas suturas que aún me mantienen unido a la alegría.

lunes, 7 de febrero de 2011

acuminata en un pajar

nez

Uno hace fotos a insectos y plantas para rentabilizar el paseo y los ojos. Hasta ahí la inversión y los beneficios serían suficientes. Todo lo que sigue y en torno a éste placer podría sobrar, pero no. El paseante que hace fotos en naturaleza piensa que ha de compartir algo parecido a lo que vio, y una vez en casa, vuelca las imágenes para intentar identificar un bicho o una flor.

En internete existen distintas páginas en las que podemos documentarnos sobre biodiversidad, y una de las que más frecuento es Biodiversidad Virtual.

Una vez allí, y como lo que más me interesa son los insectos, me dirijo al Insectarium Virtual, donde puedo consultar su Banco Taxonómico Faunístico-Digital de los Invertebrados Ibéricos. Llegado hasta aquí ya me pongo nervioso, y pienso que nunca encontraré a mi bichito entre la Phylum Arthropoda. Casi que me dan ganas de cerrar el navegador y volverme al campo. Y eso es lo que hago, a veces.

Si uno no está muy familiarizado con las nombres y formas de las distintas especies, no es fácil localizar un ejemplar parecido al que fotografió, y a veces pueden tardarse horas hasta llegar donde uno quiere, que, en éste caso, es aquí: Aelia acuminata.

La ruta para identificar al animalito ha sido esta:
Principal
BANCO TAXONÓMICO-FAUNÍSTICO DIGITAL DE LOS INVERTEBRADOS IBÉRICOS
Phylum ARTHROPODA
Subphylum Mandibulata
Superclase INSECTA
INSECTA PTERYGOGENEA
ORDEN HEMIPTERA (HOMOPTERA + HETEROPTERA)
Suborden Heteroptera
Infraord. Pentatomomorpha
Superfam. Pentatomoidea (Leach, 1815)
Fam. Pentatomidae (Leach, 1815)
Subfam. Pentatominae (Leach, 1815)
Tribu Aelini (Amyot & Serville, 1843)
Gen. Aelia (Fabricius, 1803)
Aelia acuminata (Linnaeus, 1758)

Señalo Suborden heteroptera en negrita porque servidor ya sabía que se trataba de un heteroptero, así que el camino, realmente, no ha sido tan largo. ¿Se anima usted a pasear o, llegado hasta aquí, prefiere mandarme a paseo?

Os dejo una breve presentación power point en la que podréis saber algo más sobre BiodiversidadVirtual y su funcionamiento.