Está de vuelta, y parece que quinientos años después de su desaparición, en Europa, lo hace con ganas de quedarse. No reaparece por amor al terruño, conste, sino por el esfuerzo de algunos naturalistas y el dinero de los contribuyentes. No voy a citar aquí los euros invertidos, pues es posible que alguien se echase las manos a la cabeza y empezase a despotricar, tal y como está el patio. Pero no se asusten: la juerga de los Ibis no ha costado ni el 0,1% que cuesta la ficha de un jugador de fútbol de mierda.
Perdón por la cagada. Estoy un poco cabreado, y cuando estoy así, cabreado, a veces también excreto esa y otras heces.
Perdón por la cagada. Estoy un poco cabreado, y cuando estoy así, cabreado, a veces también excreto esa y otras heces.
La imagen está tomada con la lente de mierda que acompaña a la nueva cámara que he comprado. Hay quien dice que, para su precio, no está mal. Yo, después de probarla mucho, me permito decir que he visto lentes mejores -mucho mejores- montadas en en cámaras bridges. Y no es una exageración.
Y dejo aquí el temita de la lente porque, de no hacerlo, podría convertir esta entrada en una diarrea.
Esteeeee... ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!. El Ibis Eremita -Geronticus eremita- es feo de cojones, dice mi señora. A mi no es que me parezca guapo, pero me emocionó muchismo encontrarme con tres de los séis ejemplares anidados, las tres hembras, y empollando los huevos con una elegancia que para sí quisiera cualquier estrella del fútbol de mierda.
De las muchas imágenes quecagué tomé he seleccionado esta porque resume bien lo que está ocurriendo en Vejer de la Frontera y una vez llegados los nuevos vecinos. La grajilla -Corvus monedula- observa extrañada, recelosa, indignada..., a la Ibis vejeriega. Y su actitud me recordó un comentario que me hizo una mujer, codazo mediante, al ver como unas mil cigüeñas revoloteban sobre nuestras cabezas una vez habían atravesado el estrecho: "Por si no fuéramos pocos, y ahora vienen estas..."
Si les apetece, pueden ver a los ibis un poco más animados en ÉSTE VÍDEO.
Y dejo aquí el temita de la lente porque, de no hacerlo, podría convertir esta entrada en una diarrea.
Esteeeee... ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!. El Ibis Eremita -Geronticus eremita- es feo de cojones, dice mi señora. A mi no es que me parezca guapo, pero me emocionó muchismo encontrarme con tres de los séis ejemplares anidados, las tres hembras, y empollando los huevos con una elegancia que para sí quisiera cualquier estrella del fútbol de mierda.
De las muchas imágenes que
Si les apetece, pueden ver a los ibis un poco más animados en ÉSTE VÍDEO.