MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
la aristolochia baetica es bella

martes, 25 de enero de 2011

(3º) no seremos sino sumo

Como ya anuncié en el capítulo anterior, paso a ofrecer un ejemplo concatenado que sirva de sustento a esta teoría improbable, pero posible. No sé muy bien qué significa concatenado, pero mi tutor me ha asegurado que el vocablo concatenado impresionará mucho al tribunal y que cuando exponga mi tesina lo repita muchas veces. También me ha recomendado que antes de lanzarme a exponer mi tesina haga por aprobar el bachillerato.

Introducción concatenada al ejemplo concatenado:

De aumentar el precio del estiércol, su uso como abono de frutos y hortalizas sería económicamente inviable. La agricultura desaparecería y el campo se llenaría de garrapatas. Los más optimistas seguirían confiando en abonos y pesticidas químicos, sin reparar en que además de ser mierda de peor calidad, estos se obtienen a partir de substancias naturales. Por lo que sostengo que, una vez agotada la posibilidad de hacer algo tan natural como cagar -posibilidad que evacuaré a continuación- la catástrofe sería inevitable.

Ejemplo concatenado propiamente dicho sobre lo que supondría la extinción del kiwi de manera concatenada:
Extinguido el kiwi, una pandemia de estreñimiento invadiría el planeta y Bilbao, y si bien nos ahorraría el luctuoso espectáculo de ver a José Colorado anunciando yogures, nos abocaría al ejercicio de tremendos esfuerzos con inútiles resultados. La humanidad entera se hincharía sin remisión. Caminaríamos arqueando las piernas y nuestros ojos se achinarían. De resultas, los padres no distinguirían a sus hijos al ir a recogerlos a la guardería, y la demanda de matrículas en las academias de sumo se dispararía. Ya saben ustedes cómo se las gastan algunos padres: No tendré ni pa cagar, pero a mi niño que no le falte de na.

Pese a nuestro achinamiento sobrevenido, y acostumbrados como estamos en occidente a que nos lo den todo hecho, siquiera sabríamos imitar el ahora entrañable sonido de un pedo.
En pocos años nuestro esfinter mayor se iría ciñendo hasta desaparecer. Ya sin culo, las tazas de water dejarían de tener sentido. Las empresas de sanitarios se declararían en quiebra y miles de trabajadores serían despedidos. Como consecuencia concatenada, y desaparecida la taza del water, disminuiría la lectura de diccionarios, crucigramas y botes de champú, por lo que ya no tendría sentido seguir pagando los vestidos a ninguna ministra de cultura.

Llegados a éste punto, de poco servirían golpes en el pecho y lamentos. Aquello que se cerró por voluntades, dificilmente volvería a su ser, y dado que la nalga siempre careció de libre albedrío, en ultima instancia no nos quedaría recurso alguno. Ni siquiera el de deposición concatenada.

Conclusión epilogar:
Después de ser adoptado por las artes, las ciencias y las gastronómías, el estiercol y sus subjuntivos se hicieron un hueco en el mundo de las letras y sus derivados. La revolución fue imparable y terminó por fluir en todo. La especulación del subproducto se convierte en práctica cotidiana. Traficantes, piratas y profetas hacen su agosto. Los televisores led son sustituidos por pantallas de mierda ante las cuales se reunen, dichosas, las familias.

El bebé gorila que se amamantase de niebla y bosque en el primer párrafo ya es historia. Hace años que con él se extinguieron la lechuga y la acelga; espinacas y judías verdes, naranjas y boniatos... Y dicen los más viejos, que el día que el hombre comió el último kiwi, ese día, dicen, fue el principio del fin.

Reventaremos de felicidad.

domingo, 23 de enero de 2011

(2º) el ocaso de los pollos

En un futurible así, el pollo se desestimaría en el cálculo del IPC, y la boñiga pasaría a ocupar un lugar destacado en nuestra cesta de la compra. Ahora nadie se atrevería a cagarla exclamando ¡tú vales lo que una mierda!, si no que cultivaría su amor al próximo con nuevas oraciones, más afectas a la moda. La afección se extendería a buena parte del acervo popular, inluído su refranero. Así, en poco tiempo, podríamos escuchar: quien tiene un amigo una caca tiene un tesoro. Pero aquí no acabaría la cosa.
De no cesar la cotización del detrito al alza y sin que la demanda disminuyese, su precio superaría al de la trufa, y si me apuran, al de algún artículo de lujo, como pueda ser, por ejemplo, la leche maternizada. Y quién sabe si se abrirían nuevos caminos para científicos y artistas. Los primeros coparían los titulares de revistas especializadas con eventuales teorías sobre la relatividad de la ñorda. Los segundos llenarían galerías, fundaciones y chimeneas con sus artes plásticas; siempre apoyados por la crítica, que se apresuraría a cantar alabanzas sobre la NewShit.

Hasta aquí, la plasta podría ser más o menos soportable. El ser humano es fuerte y flexible, y si ha sido capaz de sobrevivir al repertorio de Manolo Escobar, superaría sin dificultad nuevos pefumes y delikatesen, pinturas y canciones... Pero ¿Y si la demanda de estiércol fuese tanta que lo convirtiese en un bien escaso? Si ya ocurrió con los cereales, -que en poco tiempo pasaron de engañar los estómagos más pobres a alimentar los depósitos de los más ricos-, quién mierdas me asegura que esto no ocurrirá con la caca... Y no vale que alguien argumente que los chinos harían buenas imitaciones; porque ellos serán capaces de imitar un rólex, pero cuando se trata de imitar algo decente, los chinos no saben imitar una mierda.

Así pues, las consecuencias a largo plazo serían fatales, repito. Pero para no aburrirles más con tejemanejes retóricos, concluiré mi apestoso brillante ensayo ofreciendo un ejemplo individual y concatenado en el próximo capítulo.

sábado, 22 de enero de 2011

(1º) el estiércol y la niebla

Si en lugar de Paco, me llamase Dian Fossey, habría caminado por las Montañas de Virunga y para descubrir la belleza en extinción de una hembra gorila amamantando a su bebé entre la niebla.

Como a día de hoy ella sigue asesinada y yo no podría aventurarme en los bosques de Virunga, me conformo, felizmente, con una excursión hasta el matorral más cercano. Es probable que en tan menguado paisaje no halle gorilas en la niebla, pero es seguro que encontraré moscas en la mierda el estiércol.


Algunos dípteros, lepidópteros, y muchos coleópteros, entre otros insectos coprófagos, basan su alimentación en las heces. Seguramente ellos no perciban ese olor que nos resulta tan desagradable, pero gracias al cual la Boñigus boñigus y otros sedimentos no son especies en extinción.

¿Imaginan qué ocurriría si las boñigas oliesen bien? Las consecuencias a corto y largo plazo se me antojan infinitas, y creanme cuando les digo que, en último caso, fatales para la existencia del planeta; al menos tal y como lo conocemos: con sus chalés adobados y su Marina & Dolors Ciudad de Vejaciones, entre otros paraísos.

Texturas aparte, y si las boñigas oliesen bien, repito, Karvin Krain inundaría el mercado con su KK parfum, o las estrellas de Michelfin competirían por ofrecer a su selecta clientela los mejores Caprices égoûtant sur rien d'autre, por ejemplo. Porque digo yo que, en el caso que nos ocupa, siempre será mejor poner un ejemplo que pasar a los postres.

De estas consecuencias inmediatas se derivarían otras peores. Pero daré cuenta de aquellas en el próximo capítulo, y si ustedes tienen a bien leerlo sin temor a que les venga el apretón.

jueves, 20 de enero de 2011

un proceso sin kafka


`El nombre del género deriva del griego aristos, que es útil y locheia, nacimiento, por su antiguo uso como ayuda en los partos. El epíteto baetica, de la bética, lo que hace referencia a su distribución en Andalucía´. -más en Wikipedia-

las semillas

arist_abert

el fruto seco

arist_frut_sec

el fruto verde

aristfrut

la flor

arist_flor


Reino: Plantae
Clase: Magnoliopsida
Orden: Piperales
Familia: aristolochiaceae
Género: aristolochia
Especie: Aristolochia baetica



lunes, 17 de enero de 2011

por qué se hizo...

Estamos muy acostumbrados a consumir refritos destinados a la promocion de películas, refritos a los que conocemos con el nombre de ¿cómo se hizo...?. Esté atento, porque hoy asistirá por primera vez al porqué, y no al cómo de cómo se hacen las cosas.

Por fin soy el primero en algo, pues excepto alguna actividad en la que destaco por mi rapidez, y que no detallaré -no quiero hablar de sexo-, no recuerdo otra en la que sea pionero.

A lo que estoy:

¿Por qué se hizo la nueva cabecera de diminutoblog?

Soy un tipo que añora con facilidad. Añoro tanto que vuelvo la vista atrás más que la niña del exorcista, y no para rejuvenecer, sino por observar el camino recorrido, a los amigos con quienes lo recorrí, y los zapatos que gasté -excluídos los de tacón de aguja, que nunca supe dominar-.
Como en una cabecera no puede resumirse un ayer sin que mañana quede obsoleto, no me detuve a pensar cuáles de mis imágenes podrían servir para componerla, y me limité a elegir aquellas que supuse serían más fáciles de recortar y manipular. Algo así como lo que hace éste gobierno -y que bordará el siguiente- con los derechos y sus beneficiarios. Sólo que yo, -creo-, no recorto nada a nadie fotografiando moscas, o escarabajos bailando. Quizás ocurra que los políticos que nos han tocado en desgracia no sepan bailar, ni tengan intención de tomar clases; aparte de las clases con las que siempre la tienen tomada: las más bajas.


Fly queen

Esta mosca ilustró una entrada dedicada a Luis García Berlanga, y titulada el descanso de los burriagosos. Fue la segunda entrada que dediqué a Luis. Un día antes le dediqué otra, e inconsciente de que se iría unas horas después. A Luis le regalé un par de cosas: una sonrisa que supo empatar y una pieza de cerámica horrorosa, pero que el agradeció como si fuese el único regalo que le hubiesen hecho en la vida. Luis quiso regalarme una aparición en su película Moros y Cristianos, pero las apariciones siempre se me han dado fatal, y lo más fantasmagórico que he llegado a hacer es publicar un par de blogs y aceptar un papel en una comedia de Alfonso Paso.

Dejo esta primera mosca, -a la izquierda de la cabecera-, para recordarme que perdí un tren y que me bajé de otros. Eso sí: siempre pagué el billete y nunca me burlé del revisor.

Playing Teto

La imagen central en la cabecera fue publicada en la entrada playing teto. Me gusta porque en ella se resume mi razón de existir, que es salir al campo y hacer fotos comprometedoras a parejas indecentes. Además, considero playing teto como una entrada emblemática; toda una declaración de principios sobre el desorden que rige éste blog, y una manera de dejar claro que quien lo edita no es ningún mindundi, sino persona políglota, cultivada y con don de lenguas.

Patinazo

La segunda mosca, a la derecha de la cabecera, es la primera vez que aparece por aquí. Esa mosca eres tú y soy yo. Es la mosca que se arriesga asomada a un precipicio, la palabra que patina, la que siempre debemos tener detrás de la oreja, y para que nos guarde el oído. Una molestia para quienes con y por todo se molestan. Cojonera do las haya y paladín de sí misma. La puta mosca.

Estos y otros porqués construyen la nueva cabecera de diminutoblog. La construyen porque construír casi siempre es mejor que destruír. También, porque amo la primavera como la amaría un poeta de folletín, y me duele tanto que la hayan secuestrado que me ahogo. Por ello necesito recrearla, para imaginar que respiro.


jueves, 13 de enero de 2011

floating


floatingfourmar


floatingdosmar


floatingmarc


floatingtresmar

Volare, o o.
Cantare, o o o o.
jaiq empapado.

lunes, 10 de enero de 2011

pallenis espinosa


Una pequeña flor fuerte en muchos aspectos: fuerte en sus tonos y en su constitución. Tan fuerte parece que viéndola cualquiera podría pensar que fue diseñada para ser eterna.

Pallenis spinosa, ejemplar a punto de florecer.

Dejo aquí dos imágenes tomadas hace pocos días. En la primera sus numerosos y pequeños pétalos están a punto de decir aquí estoy yo. En la segunda se adivina lo orgullosa que fue y las hambres que debió saciar en larvas, orugas, coleópteros...

Pallenis spinosa, ejemplar seco.

Si usted desea saber algo más sobre Pallenis spinosa y no se atreve a preguntar, sólo tiene que picar en éste enlace, y allí, además de verla en su apogeo, podrá conocer de los muchos nombres con que es apodada.

Siempre, un diminuto, pero sabroso placer.
_________

Familia Compuestas
Compositae
Asteraceae
Pallenis spinosa



domingo, 9 de enero de 2011

ve, y haz algunos paisajes


2 de enero:
Cuando escucho su llamada sé que es él, porque él siempre llama a cobro revertido.
Ve, y haz algunos paisajes, susurra su voz al otro lado del teléfono. Su voz: dulce como el anís del mono y cálida como la mistela.
Él suele encargarme tareas menguadas: ora me pide ve y fríe algunos espárragos, ora me ruega ve y haz una de calamares. Jamás, y hasta hoy, me encomendó empresa tan sofisticada: Ve, y haz algunos paisajes, vuelve a decir su voz.
Su voz…, melosa como el ron de caña y chispeante como el gin de tónic.
¿Qué es un paisaje? ¿Los venden hechos? ¿Se comen? ¿Pagan bien…? Pero él, breve como la felicidad y morigerado como el salario mínimo interprofesional, ha colgado.

3 de enero:
He pasado la noche dando vueltas a la cama. De resultas tengo los bíceps hechos papilla y el parquet rayado.
Subo a la azotea a eso de las ocho y treinta de la mañana y para procurar relajarme. Aún no sé que es un paisaje, por lo que intento distraer mi atención tomando un par de fotografías de las vistas. Veo poco. Un mar de nubes oculta lo que no veo bajo mis pies, que es un océano de agua salada. Más nubes intentan ocultar el sol.
...que no es poco

Punta Camarinal parece flotar y no diviso África. Supongo que algún insomne la habrá volteado durante la noche. Espero que no hayan rayado Tánger, tan perjudicada como está ya.
marnubes4marc

4 de enero:
Hoy descubro África. Barbate, y los meandros de su río brillan como los ojos de Berlusconi, pero con la diferencia de que el brillo del río es vivo y atractivo, y en sus orillas, aunque muy maltratadas, aún se posan miles de aves. Los ojos de Berlusconi brillan como pastillas de avecrem.
marnubes5marc

Ahora pienso que no debería haber comparado uno y otro brillo. Los ojos de Berlusconi, no brillan.
Aún no sé que es un paisaje.

5 de enero:
Salgo a dar un paseo. Camino hacia el oeste y para llegarme hasta un grupo de vacas sagradas que pastan bajo unos ventiladores colosales. Quizás las vacas sagradas puedan sacarme de dudas y decirme qué es un paisaje.
genervacsmarc

Nada. Ni caso. Ya no sé qué hacer para llamar su atención, pues ni el cante ni el baile parecen sorprenderlas. Tampoco han dicho ni mu cuando les grito que están feas de gordas y que son cornudas como caracoles. Parecen muy seguras de sí mismas, tan fresquitas como aparentan bajo sus ventiladores.
De regreso a casa me cruzo con un vecino. Sonrío y saludo buenos días tenga usted, pero él parece entender otra cosa y me manda a la mierda.
Bonitas vistas, pienso, a pesar de todo.
Entrada dedicada con cariño a un amigo que me llamó el 2 de enero y me dijo: feliz año nuevo. Sal, y haz algunos paisajes.

sábado, 25 de diciembre de 2010

reventadito


mina perramarc

Agapito Malojo acaba de lanzar la andanada de carchutazos con que celebra la llegada del salvador. Éste año ha habido suerte y no ha reventado el cableado de trescientas líneas telefónicas que cruza sobre su puerta.

Unos alegres jóvenes han reventado algunos contenedores de basura. Lo hacen echando petardos en su interior y cerrando la tapadera. A cada contenedor que revientan se ríen como si fuera el primero.

Abro la cancela de mi casa y me encuentro con algo parecido a una instalación de arte povera: amasijo de serpentinas rociadas de confettis sobre zambombas reventadas, podría titularse la obra.

Parece que Andy Warhol ha vuelto a pasar por mi calle para ilustrar mi fachada te quiero susana pero ya veremos de quién es el niño.

Mi vecina se ha puesto a barrer la calle, ay dios mío ay dios mío, se queja, estoy reventada.

Cuando mi vecina termina de barrer aparece la tuna gritando hay un tuno muerto de hambre debajo de tu balcón, echa un taco de tortilla y una botella de ron. No les echo nada, no sea que crezcan. Cuando se marchan dejan la vía cuajada de claveles reventones.

Estoy a punto de entrar en casa cuando escucho una voz a mi espalda eh tú, dónde vas tan aprisa. Otra vez Agapito y su escopeta. Ambos se tambalean y ambos tiene cara de pocos amigos. Decido tambalearme para estar a tono con la situación. Funciona: Agapito parece más tranquilo imaginando que mi yo tambaleado es el de una persona normal, decente, y respetuosa con las tradiciones. Por esta vez no te reventaré, parece pensar.

Creo que después de todo desayunaré con un polvorón que pude esconder anoche. Reventaré de gusto.


jueves, 23 de diciembre de 2010

esa chiquilla


La brújula tendenciosa

En sus ojos no se reflejan querubines revoloteando al son de trompetas. No hay más de sobrenatural en su vida que los esfuerzos a que le obligaron tantos hombres. Jamás sostuvo en sus manos descanso y sus labios no conocieron el verbo jugar, ni el reír. Llega a casa: cocina, lava, friega, barre, aprisa que él puede entrar en cualquier momento, un anciano de genio voluble e imprevisible, como imprevisible fue la notificación que casi dos años atrás le practicare aquél otro hombre, Jugarreta, el hombre sonrojado que se desentendió de comprender.

El hijo a sus espaldas es un niño normal: Caga, mea, llora, ordena y manda que sea ella quien ordene su desorden infantil. Es un niño... y de él ya dicen los hombres que será el mejor entre todos los hombres.
Apunta maneras.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

gabriel jugarreta


1768

Cuando llego a la plaza pregunto por él y me señalan una persona sentada sobre un cajón. Lo encuentro muy avejentado. Nada que ver con la imagen que nos dejase Guido di Pietro da Mugello, y que le muestro después de saludarnos.

- ¡Ah, no...!Ese de la estampita no soy yo, -se apresura a aclararme el señor Jugarreta-, Nunca conocí a ese tal Guido ni tuve trato alguno con él. Ni con él ni con ningún otro retratista; quede claro.

Devano su hilo de voz intentando encontrar una tara; alguna imperfección que me indique que miente, pero su género parece de calidad. Gabriel repara en mi recelo y añade divertido.

- Mira, majo..., que los de Bilbao somos muy echaos palante lo sabe hasta el tato, pero de ahí a que nos prestemos a vestir falditas y a pintarnos los mofletes, je je je..., va un trecho.

- Quiere decir, entonces, que no tuvo nada que ver con esa anunciación.

- Yo, ni confirmo ni desmiento, quede claro. Pero las cosas no son siempre como las cuentan cuatro mercachifles dados a la exageración, a la leyenda, al vino, y, por consiguiente, al invento.

- Pero usted anunció a esa mujer...

- Si sigues haciendo preguntas que parecen respuestas, me levanto y me voy -Gabriel parece muy enfadado- No sé si estás hablando con quien quieres hablar, pero de entrada te digo que yo no publiqué ningún anuncio, sino que practiqué una notificación. No sé si conoces la diferencia entre una cosa y otra.

Jugarreta se quita su gorro de lana azul y mira al cielo. Noto que sus ojos se han humedecido, y siento un poco de vergüenza porque toda humedad siempre me pareció íntima e intransferible. Tan incómodo me encuentro que le sugiero que acabemos aquí la conversación...

- Quizás tenga razón, Gabriel, y no sea usted la persona que ando buscando. De hecho yo no busco a una persona.

La carcajada de Jugarreta resuena en la plaza, y todas sus criaturas, pasmadas como figurillas de plástico, parecen observarnos. Por un momento muero en la ilusión de ser el único ser animado que hay allí, pero Gabriel ya ha tirado de una de mis mangas y ahora estoy sentado junto a él.

- Verássss...

Dice con calma, pero raspándome un poco con la ese que acaba de arrastrar.

- Me aseguraron que aquél trabajo sería muy importante; que me daría nombre, y que jamás tendría oportunidad semejante de alcanzar fama y prestigio. Ya sabes cómo somos los de Bilbao...

No me atrevo a negar ni a asentir, pues aunque no sé cómo son los de Bilbao, temo que una sola musculación mía baste para enfadarle...-

- Yo era joven y ambicioso; no menos que Miguel o Rafaél, así que acepté el encargo antes de que se lo ofreciesen a ellos. Esa mujer era sólo una chiquilla, y aunque no estoy seguro, dudo que hubiese cumplido los dieciséis años. Te juro que desconocía qué dictado encerraba aquella notificación, y también te juro que no la habría entregado de conocer su contenido. No puedo olvidar su cara, sus ojos adolescentes muy abiertos, la mano temblorosa con que cubrió sus boca para reprimir un grito de espanto. Mira... Nunca he sido un ángel...

- Me hago cargo.

- ...Pero tengo mis principios. Imagina que mañana mismo se presenta un tipo en tu casa y te entrega una notificación. La abres y lees que un tal señor ha dispuesto que a partir de ya te crecerá la nariz y que en lugar de ser diminuto serás pinocho. Y que serás pinocho quieras o no quieras, pues ante la disposición no cabe recurso alguno.

- Me quedaría con tres palmos de narices... Y ahora que lo dice... ¡Tiene usted un aire a Gepetto!

- ¡Cágüenla...! Tú no conoces a los de Bilbao.


lunes, 20 de diciembre de 2010

el contador de la luz


El contador de la luz

Toda pared que se precie cuenta con su contador de la luz. Aunque si usted vive en un gran edificio, su contador descansará incansable en un pequeño cuarto oscuro, claro, y bien apretujado junto al de sus vecinos.

Lo de descansar es una manera de hablar, pues su contador de la luz contará sin descanso los amaneceres y los ocasos de usted.

El contador de la luz no hace distingos entre usted y yo. Así, el contará tanta luz como usted desprenda y tantos ocasos como le acontezcan.

En un pasado no demasiado lejano, y cuando no había luz que contar, fueron mis abuelos quienes se encargaron de iluminarnos con sus cuentos, y los cuentos quedaban en el aire para que así pudiesen ser respirados por quien quisiera.

Hace años que mis abuelos se fueron, y ya no me gustan los cuentos de los contadores de hoy. No me gustan porque nunca he escuchado su voz, y porque su vida, monótona y taciturna, hace irrespirable la de otras muchas vidas.

La señora de la imagen no se tapa el rostro para huir de su miseria; tampoco para escapar a mi miserable mirada. Solo se tapa las narices para intentar dormir, y así tener la ilusión de soñar que respira.


domingo, 19 de diciembre de 2010

cositas y mi aljibe


Peces


Después de meses escondido en ninguna parte me decidí a abrir un nuevo blog, que es éste tan bonito que hoy tienen ante sus ojos y que despierta tantas pasiones como envidias.
Antes de hacerlo público, sufrí reflexionando sobre muchas y muy importantes cuestiones, como por ejemplo: decidir el color del fondo y de la tipografía. En principio pensé en un fondo negro con letras negras, pero los ensayos que hice no me llenaron del todo.
También me rompi la cabeza buscando un título que me hiciese parecer campechano, a la par que inteligente; mundano, a la par que espiritual; elegante, a la par que descuidado... A día de hoy no he dado con el título que esté a la altura de mis virtudes; que las defina con precisión fontanera.

Estas y otras cositas diminutas, en apariencia insignificantes, son las que hacen que un visitante de paso, de paso siga, o que permanezca hechizado sabiendo haber encontrado el blog de su vida. Que lo sé yo. Por eso me gusta hacer las cosas bien.

Sólo he hecho una cosa mal en mi vida -sí, que nadie se extrañe, tengo un fallo- y es haber ofrecido mi ayuda y mis conocimientos a un joven que recientemente se trasladó a vivir junto a mi casa. Mi nuevo vecino es de nacionalidad extranjera, pero no quiero develar su origen para que nadie piense que todos los ingleses son unos sinvergüenzas y unos caraduras, pues generalizar es tan feo como enjuiciar, y no voy a ser yo quien caiga en falta juzgando a ese hipeputa que no sé cómo no le han detenido ya y le han metido entre rejas por borracho y guarro que no coje una escoba ni pa volar como el jarri poters ese de las películas... (suspiro).

Querido vecino: Te he explicado muchas veces que el mundo no es tuyo. Hasta el más tonto sabe que el mundo es del sencillo multimillonario Amancio Ortega y del vendedor de cerillas Ingvar Kamprad. Pero tú, supongo que cegado por las glorias antañas de tu imperio -no te preocupes, no diré el nombre de tu país- o enajenado por las botellas de ginebra que te metes pal cuerpo -que ya veremos si no revientas cualquier día-, te empeñas una y otra vez en comprar mantequilla en Gibraltar y gasearnos con los efluvios de tus fish y tus chips. Que ya son ganas de ser malo.

Ya ves que siempre te he tratado con educación y respeto, cabrón desnaturalizado, pero no vuelvas a anegar con cemento el aljibe que siglos atrás construyeron nuestros antepasados, o te juro que voy nadando hasta tu isla y la quito el tapón.

En la imagen, y para ilustrar el poema, unas gotas de resina que algún día podrían ser ámbar. Eso si antes no se las bebe mi vecino.

jueves, 16 de diciembre de 2010

natalia stepánovna



Puedo prometer...


Piensa aún Natalia que las tierras son suyas, pero son de Silvio y de los ladrillos.

Cachissss... He estado buscando algún enlace con el texto de Petición de mano, de Anton Chejov.
Quería dejar aquí algún enlace a su juguete cómico, diminuto pero repleto de sonrisas, y para compartirlo con quien aún no lo conozca.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

pequeña empusa en diciembre

empusa en mano


Después de encontrar a esta Empusa pennata adolescente hace unos días, ayer volví con la intención de hallarla en la misma planta. Estaba allí. Y de nuevo, con más frescura y naturalidad que la primera vez, se encaramó a mis dedos.

Es importante indicar que no es conveniente tocar a los insectos, tan delicada y sutil como es su constitución. Mucho más delicada y laberíntica que la constitución española; que ya son ganas de ser tan delicada; que ya es de mala baba ser tan vericuetosa.



Si a pesar de la recomendación alguien se siente tentado a ofrecer su mano a una Empusa, debe saber que, una vez acomodada en nuestra humanidad, será muy difícil hacerla retornar a su posadero. Como gran parte de natura, las Empusas ignoran que nuestras dedos, -cálidos como bombones de licor, mullidos como bizcochos de soletilla-, se adaptan con la misma facilidad, tanto al gatillo de una pistola como al bolígrafo que mañana rubricará la recalificación de aquella dehesa o harán de Julián El Mesías del siglo XXI. Espero que esto último no ocurra, por su bien y por el de la libertad, pues nunca le fueron bien los Mesias.




En mi galería de Flickr, y contestando a Eduardo Mascagni, comento sobre la relativa facilidad con la que pueden ser encontradas, por lo que no voy a repetirme aquí.

Pero sí que añado un par de imágenes más, y en las que puede observarse que la capacidad de mímetismo varía según la incidencia de la luz, la cual hace más o menos visible a la Empusa.

¿Os animáis?

Más empusas e información en mi galería de flickr

Me gustaría dedicar esta entrada, y me doy el gusto de dedicarla, a doña MartinAngelAir. Esa persona que regala tanto cariño y tantas tabulaciones en cuadernitos y cuadernícolas.
Un beso, juapa.

:-)




lunes, 13 de diciembre de 2010

sueño con lagartos



sueño con lagartossss

No es verdad, no sueño con lagartos, pero éste de la imagen repta muchas noches sobre mi cabeza.

Está pintado sobre la balda de un antiguo armario. Una balda que ya estaba construída con tablones de madera, rescatados (reciclado, se dice ahora) de sabe nadie dónde.

A veces, llego del campo tan lleno de color, que agarro lo primero que veo y me lío a pegar brochazos.

Una manera más de soñar despierto.

Buenos días, y que ustedes lo rescaten bien.

NOTA:
El original mide 150X50cm, aprox.

viernes, 10 de diciembre de 2010

avenas un instante



Slowlight

avena, avenate, avena brava, avena bravía, avena falsa, avena fatua, avena loca, avena morisca, avena salvaje, avena silvestre, balanco, balango, ballico, ballueca, balluerca, bayueca, cugula, cula, luello, olva, vena, vena brava, vena bravía...

Qué cosas pregonan sobre ti en la güiquipedia, guapa.

Tú no hagas caso, boba; que muy tonta no serás cuando germinas, oh prodigio, en los más principales salones de danza.

Que muy salvaje no habrás sido cuando no se te conoce pisotón, de bien que bailas.

Que en nada falsa puedes ser cuando tan transparente vistes, expuesto tu corazón al ventestate.



jueves, 9 de diciembre de 2010

ruido de caracoles


caraflor

No me he parado a comprobarlo, pero el caracol debe ser de los pocos animales que no hace ruido al caminar. Si es que por caminar puede entenderse el ir de un extremo a otro de la vida arrastrando las tripas y devorando: esta hoja aquí, aquella brizna allá...

Para ruido el del viento de poniente que me arropó el pasado lunes y mientras me arrastraba como un caracol: un click aquí, un clack allá, intentando zafarme de su fuerza: por toda defensa, el pulso. Por mucha luz, la que me regalaron unos nubarrones reflexivos. Los mismos nubarrones que horas más tarde harían tanto daño: un trueno aquí, un relámpago allá, y tantas lágrimas que no cabrían en el más largo de los caminos.

Hay lágrimas tan silenciosas como caracoles; silencios tan caprichosos como tormentas y caprichos tan tormentosos como inútiles.

Qué bonito es el ruido de caracoles.
Y qué feo es el ruido de sables.


jueves, 2 de diciembre de 2010

rescoldos



rescoldos

El roce hace el cariño es un refrán que, posiblemente, se aventuró a escribir algún sedentario, e implorando más calor que el proporcionado por el brasero, apagado, bajo su mesa camilla.

El roce, pienso, es una suerte de caricia en peligro de extinción; un rescoldo que avivar.

Quizás deberíamos conservar con mimo carantoñas y arrumacos, besos y cucamonas, abrazos y zalemas, revolcones y retozos...

Poca aventura sería la de cruzar el puente junto al amado sin unir las manos sedentarias: incapaces estas de adivinar la flor que espera al otro lado.

Hagamos de la fricción realidad y de la realidad, mortecina, fricción.

¡Saltarán chispas...!

Buenos días y buen puente.

:-)


miércoles, 1 de diciembre de 2010

pétalos



pétalos

Ofrecen alimento y cobijo. Sombra en los días nublados y refugio en los aguados.
Se sirven de ellos los amantes como del oráculo se sirve la ignorancia.
Tienen voluntad propia, aunque dividida, y se debaten entre el sí quiero y el no quiero.

Pero no son panacea, y a poco que te confíes a su brillante generosidad, te devoran con la sutilidad de una vaca mordisqueando un hot dog.

Y a pesar de todo, y con todo, chalcophora no pierde ni un estambre de su sutil -esta sí- belleza.

No hay puñalada sutil. Por muy desinfectada que esté su hoja, duele. Más por fría que por templada.