Desde que en mi más tierna infancia me echase un baile con Charito, desde entonces, digo, me aficioné a bailar con la más fea.
Charito tendría cinco años y decían de ella que era la cosa más desagraciada del barrio. Aún hoy sigo pensando que mis vecinos estaban equivocados, y que Charito era la niña más hermosa de toda la comunidad de casas baratas.
No sé cuánto valdrían cada una de aquellas casas baratas, pero sí recuerdo presenciar como mis padres suspiraron el día que pagaron la última letra, pocas fechas antes de que la patria me condenase a servir a la patria. Qué cosas.
Nunca he sido un tipo con buena suerte, y rara vez alguno de mis deseos -no demasiado ambiciosos, supongo- se ha visto cumplido. Así, y por mucho que yo buscase a la chica más fea sumergiéndome en los tugurios de cante y baile asaz aborrecibles de toda la península, siempre tuve la mala pata de encontrarme con la más guapa.
El padre Jean Louis Marie Poiret se topó, allá por el S. XVIII con el capullo de la foto, y por esa afición que los curas tienen por el bautismo y otras mojamas, vino a llamar Silene a este feo, habitante de caminos y veredas, de apellido, Latifolia. Como flor, es guapa, como capullo... A otra cosa, mariposa:
Existen más de cien especies de Silene en Europa, y sirven de alimento a una miriada de polillas cuyas larvas gustan de su néctar y su baile, siempre lento, pero firme. Es raro no descubrir a Silene, -sobre todo, a sus hojas-, cubierta de orugas y de los excrementos que descargan sobre ella. Las voraces larvas serán en un futuro polillas feas y canijas -que las he visto- y no creo que nadie las tienda una mano, si no es para despachurrarlas.
Me consta que Charito tuvo un destino parecido: un día encontró a un hermoso capullo, y éste, le tendió la mano...
Latifolia de Silene
Clasificación científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Caryophyllales
Familia: Caryophyllaceae
Género: Silene
Especie: S. latifolia
Nombre binomial
Latifolia de Silene
Jean Louis Marie Poiret
NOTA:
Muchas gracias a quienes habéis llegado hasta aquí y para bailar conmigo en la primera entrada de éste blog diminuto, supongo que atraídos por mi belleza sin igual, o por el llamado que supíesteis entender...