Es diferente ¿a que sí? no medirá un centímetro de largo, y ya apunta maneras, el pequeño. Cuando lo descubrí me recordó a la
TOMISUS ONUSTUS en su versión rosa, una versión que vi por primera vez en el blog de Frikosal, y que al día siguiente pude disfrutar en el campo, hasta en tres ocasiones.
He estado buscando en el blog de Frikosal
una primera edición de esta Tomisus, pero después de visitar
TODO SU CATÁLOGO DE INSECTOS Y ARAÑAS solo encontré el enlace anterior. Invito a consultarlo, porque no os dejará indiferentes.
"Ahora que yo me vengo a los insectos, tú te vas a las estrellas, canalla", le comenté una vez. Lo que nunca le he comentado, y porque no había reparado en ello, es la influencia que ha tenido en mi, como fotógrafo. Y yo que pensaba que sólo estaba influenciado por algunos pintores renacentistas y/o barrocos. Qué cosas... Las influencias son así: un buen día respiras una molécula de oxígeno y cuando te quieres dar cuenta tus pulmones han cambiado de color.
Ahora me pregunto qué habrá influenciado a éste diminuto ortóptero para adoptar su color, y aunque supongo que será el nutriente, no descubrí planta alguna en el entorno que me pusiese sobre la pista. ¿Se habrá zampado el chicle de un turista aburrido?, pensé. A lo mejor se ha manducado a la víctima en su turística integridad...
También me llamó la atención, y mucho, la pasividad que mostró mientras tomaba las imágenes, y en contraste con el comportamiento nervioso, huidizo, con que suelen actuar estas crías de saltoncillos.
Amén.